Ni he salido y ya me encanta la música

Durante los embarazos de mis tres hijos recuerdo que el feto se movía, ya en la semana 25, al escucharme cantar. En casa siempre nos ha gustado mucho la música y cantar. Cuando dejaba de cantar tocando la guitarra el feto se detenía, pero volvía al movimiento al escuchar la voz y la guitarra nuevamente. Al cuarto mes de gestación el feto diferencia la voz de la madre a través de su columna vertebral y su pelvis. La voz del padre, al ser normalmente más grave, le llama mucho la atención y todo su cuerpo se inclina hacia él para oírlo mejor (Wild, 2012).
Por contra, si no existe un ambiente de respeto a los procesos y necesidades del embarazo (de la madre, del feto y del entorno amoroso) las consecuencias pueden ser muy graves para el futuro. Si la madre rechaza a su hijo, o si su vida está demasiado cargada de tensiones, iras y miedos, al niño en su vientre no le queda más remedio que protegerse y se bloquean su hambre de vivencias novedosas, dificultando la creación de conexiones (Wild, 2012). Por eso es muy importante que el momento del embarazo sea en aquél en que sea posible un entorno de respeto máximo para estos procesos. El estrés, la ansiedad, la labilidad emocional (emociones intensas tanto de euforia como de tristeza en poco espacio de tiempo, etcétera) serán unos malos compañeros de viaje. #infancia#maternidad #paternidad #psicologia#educacion #embarazo

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