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Nuestra genial experiencia en la Casa de Partos de Martorell

Hace ocho días que nació nuestro tercer hijo: Aran. Desde antes de quedarnos embarazados teníamos muy claro como queríamos que fuera todo el proceso de ese momento tan especial como es el nacimiento de un hijo: lo más respetuoso posible con los procesos de desarrollo natural. Para ello nos estuvimos informando de manera muy intensa para ver cómo y dónde podíamos vivir el acompañamiento de ese proceso. Después de muchas visitas, llamadas, conversaciones con amigos y amigas sobre sus experiencias: en casa, en el hospital,… decidimos que optaríamos por la Casa de Partos del Hospital Sant Joan de Déu de Martorell y no podemos estar más agradecidos.

¿Por qué?

Ainhoa y yo nos dedicamos al mundo de la educación y de la psicología desde hace casi veinte años. Esa ha sido nuestra profesión pero también nuestra pasión. Durante todo ese tiempo hemos tenido mucho interés para profundizar en la innovación educativa y en sus bases científicas.  La innovación educativa se centra en siete puntos básicos del famoso artículo “The nature of learning” (2010), pero ese es otro tema… la cuestión es que esos puntos básicos surgen de los últimos estudios de cómo se aprende en relación a los procesos de desarrollo cognitivo, físico y psicosocial. La base es que el acto educativo debe respetar claramente todos esos procesos de desarrollo. Durante ocho años fui profesor colaborador de la UOC específicamente de esa materia: Psicología del Desarrollo. Ello me proporcionó todavía más evidencias de la importancia de respetar los procesos de vida de cada persona para poder optimizar los contextos educativos.

Y aquí existe un paralelismo perfecto entre la innovación educativa y la innovación en obstetricia en nuestro país. La tradición frente la innovación, el “como se ha hecho toda la vida” frente a “nuevas evidencias científicas”, la conservación frente al cambio, el miedo frente a la renovación.

No podíamos optar por otra manera de enfocar ese momento tan importante de nuestras vidas. Optamos por la innovación, por las evidencias científicas, por los procesos respetuosos, por el empoderamiento. Y pasamos a informarnos de ello.

El proceso

El nacimiento de nuestro primer hijo, Aleix, fue inducido sin necesidad en la semana 41. Nos pilló novatos y desinformados. De ello hace más de once años. Confiando ciegamente en los profesionales que se ocupaban. Está bien confiar, pero no ciegamente.

El nacimiento de nuestro segundo hijo, Marc, fue natural. Teníamos un poco más de información y teníamos más claro lo que queríamos. Pero aún así, el nacimiento en el centro hospitalario no fue para nada respetuoso con lo que el proceso significa. Más bien fue traumático e incluso desagradable en muchos momentos.

El nacimiento de nuestro tercer hijo, Aran, fue natural y respetuoso. Para ello nos informamos muy bien. Fuimos a diversas visitas guiadas de hospitales (muy recomendables para ver hasta que punto se respetan los procesos o no, las instalaciones, el acercamiento de la persona que hace la presentación, la relación con el equipo,…). Ainhoa se leyó varios libros, pero uno de los que os podemos recomendar es el siguiente (lo cogimos prestado de la Biblioteca de Cardedeu):

Pese a ser un libro muy antiguo (2002) está muy bien fundamentado científicamente. Ainhoa me iba apuntando en todo momento sus descubrimientos. Nos ayudó para ver qué papel me tocaba jugar a mi como padre y pareja y también cómo se debía acompañar el proceso natural por parte de las comadronas. Lo que leímos fue tal cual se siguió en la Casa de Partos del Hospital de Martorell.

Nuestro inicio con la Casa de Partos del Hospital de Martorell

Todo empezó con la visita que nos presentó Roser el 13 de junio de 2018. Sabíamos que para empezar la asistencia y seguimiento debíamos estar en la semana 37. Ese 13 de junio era nuestra semana 36, así que todo parecía estar de cara. La reunión nos encantó  y, como decía, siguiendo los paralelismos que podemos ver con el mundo de la educación. La presentación tenía una disposición en circunferencia (ya dijimos: ¡Bien!), sin presentación de power point (seguimos: ¡Bien!), con una ronda de presentaciones de los que allí estábamos (¡mejor!). La presentación fue un encuentro abierto entre todas las personas asistentes, donde había un diálogo distendido e interés por quiénes éramos y por qué habíamos asistido a la reunión.

En esa presentación nos dijeron los requisitos para poder acceder a la casa de partos: negativo de estreptococo, no posición de nalgas, a partir de la semana 37,… todo estaba bien, excepto el segundo: Aran venía de Nalgas.

Primeras visita con Sara y sesiones de grupo con el equipo

La primera visita ya fue todo amor. Sara nos recibió con un abrazo y con mucho interés por conocernos. Ya nos dijo que debía conocernos bien para poder acompañar nuestro proceso mejor. Nos encantó. No sólo por el valor humano y la gestión emocional, también por todo lo que nos decía que la validaba como una persona con grandes conocimientos profesionales. En todo momento manifestó que confiaba en que Aran se daría la vuelta y que podrían acompañarnos en el proceso. Nos dio muchas orientaciones y “deberes” para hacer: moxibustión, ejercicios varios, … Los seguimos con más ilusión que éxito. Finalmente, conseguimos que nos hicieran una versión cefálica externa (VCE) en que Aran quedó bien colocado, ya hasta el nacimiento final. Sobre ésto ya hice una entrada en el blog.

En las siguientes visitas con Sara fuimos trabajando diferentes apartados que nos ayudaron con el acompañamiento del proceso del nacimiento de Aran, y sobretodo, de acompañar a Ainhoa en este camino. Nuestra vivencia fue genial en todos los aspectos, en los que vivimos:

  • Sesiones de Mindfulness: Nos enseñaron a aplicar técnicas de Mindfulness i relajación (meditaciones guiadas) en pareja.
  • Sesiones de Aromaterapia: Nos enseñaron a diseñar nuestras propias combinaciones (salvia, lavanda,…) en función de las necesidades, así como los puntos y la forma en que aplicarlos (en masaje, reflexología, baños relajantes,…).

Lo mejor de estas sesiones es que se realizaban todas ellas en la preciosa casa de partos que tienen. El espacio se hacía muy familiar tras cada visita y cada sesión de trabajo. Además, las sesiones eran con otras cuatro o cinco parejas. Podíamos intercambiar vivencias, experiencias y complicidades. Fue todo un regalo.

En cada sesión o visita íbamos conociendo a nuevas personas del equipo de la casa de partos. Podemos decir que todas tienen el mismo perfil y con cualquiera de ellas nos hubiéramos sentido perfectamente acompañados en nuestro proceso.

La fecha se acerca. A partir de la semana 39

Después de las primeras sesiones y visitas, la semana 40 se acercaba. Pese a seguir el seguimiento con la ginecóloga habitual, ya nos centramos a trabajar exclusivamente en la Casa de Partos. En una de las sesiones, Sara nos envió el Plan de Parto, para que lo pudiéramos revisar e imprimir. Es muy aconsejable leerlo y llevarlo impreso. Estoy seguro que muchas ginecólogas y comadronas lo desconocen, pese a ser editado por el Ministerio de Sanidad. Os lo adjunto a continuación:

Plan de Parto para el Nacimiento

Y llegamos a la semana 40. Nuestras ilusiones iban en aumento y la preparación de nuestro proceso seguía su camino. La dilatación y preparación iba bien, pero el momento parecía no llegar. En esta fase acompañaron a Sara dos miembros más de su equipo: Stefi y Andrea. Ellas nos acompañaron con lo que llamaban coloquialmente su “pack de inducción”. En cada visita lo hacíamos y me enseñaban a hacerlo para poder acompañar a Ainhoa en ayudar a Aran a colocarse para poder salir. El pack de inducción consistía en:

  • Ejercicios de manteo (en el suelo, apoyada en una mesa, a cuatro patas…).
  • Masajes con aromaterapia.
  • Meditaciones guiadas.

Stefi, Sara, Andrea,… y todo el equipo nos ayudaron muchísimo. Con mensajes de respeto, de confianza, de empoderamiento para la madre, de orientaciones para el padre. Al entrar en esa sala, ya nos sentíamos como en nuestra propia casa.

Así pasó la semana 40 y la 41. Todavía no era el momento de Aran para salir, parecía estar muy a gusto en ese entorno tan seguro y calentito. Así que, las visitas se intensificaron cada 48 horas al llegar a la semana 41.

Nos acercamos al límite: Semana 41

Lunes, miércoles y viernes fueron las visitas programadas. En todas las visitas hicimos los monitores. Cuando en una sesión alguien dijo, tenemos “correas”, una de ellas nos dijo: “No, tenéis monitores, las correas son para otra cosa”.

Nuestra costumbre en otros hospitales es que te llevan a una sala con cuatro o cinco pacientes más y te dejan allí solos con la monitorización unos veinte minutos. En la Casa de Partos una de las comadronas te acompaña personalmente durante toda la monitorización y aprovechan para preguntar y tratar todo el proceso, resolviendo dudas y continuando con el empoderamiento de la madre. En este punto me gustaría hacer un inciso como psicólogo. En las terapias psicológicas humanistas se caracterizan por tratar al tradicional “paciente” como “cliente”, ya que es alguien que no padece algo  sino que es alguien a quien empoderar y acompañar para que pueda extraer sus mejores estrategias para resolver un posible quiebre. En la Casa de Partos nunca nos sentimos como “pacientes”. Siempre fuimos “clientes”.

Después de la monitorización hacíamos en “kit de inducción” comentado anteriormente, que luego practicábamos en casa. También fueron preciosos momentos que vivir en pareja. Siguiendo el protocolo del Hospital, hacíamos seguidamente una ecografía y visita con el ginecólogo. Tanto Llorenç como Gerard nos trataron magníficamente y teniendo en cuenta el trabajo de la Casa de Partos.

Nos acercamos a la semana 42. 

El equipo de comadronas ya eran como alguien más en la familia. Nos dieron las herramientas que nos faltaban: seguridad, herramientas, estrategias, empoderamiento,… pero de lo que más agradecidos estamos es del contacto directo con ellas. Des del primer momento nos facilitaron un número de teléfono al que llamar ante cualquier duda. El hecho de conocer a casi todo el equipo te daba la tranquilidad de tener a alguien conocido al otro lado del teléfono.

Así, llegamos al domingo 5 de agosto. Nos quedaban dos días para pasar de la semana 42, con lo que el parto ya no sería posible en la Casa de Partos y tendríamos que practicar una inducción ordinaria siguiendo el protocolo establecido. Pero no fue necesario. Sobre las 15:30 horas las contracciones empezaron a ser diferentes. Ya no eran aquellas contracciones que te dejan sin habla, pero que son de intensidad baja. Pasaron a ser unas contracciones más fuertes. Así, llamamos por teléfono y pudimos hablar con Stefi. Viendo que estábamos a cincuenta minutos de Martorell, decidimos salir rápidamente mientras Stefi y Andrea preparaban la Casa de Partos para vivir el momento tan esperado.

Andrea compartiendo el “kit de inducción” en la Casa de Partos.

Y Aran por fin llegó

La experiencia con nuestro segundo hijo, Marc, nos hizo preveer la situación (nació en una hora aproximadamente a partir de las primeras contracciones dolorosas), así que estábamos preparados para cualquier cosa. Teníamos tres hospitales de camino, por si veíamos que no íbamos a llegar allí, como así fue. Las contracciones fueron aumentando en el coche de manera muy fuerte y decidimos parar en el Hospital de Mollet, viendo que Aran quería salir tan rápido como su hermano Marc. Y así fue. No pudimos llegar a Martorell y Aran nació en Mollet del Vallès, a los cinco minutos de parar frente a urgencias. La seguridad y empoderamiento que nos dieron nos ayudó a pedir que se garantizara todas nuestras necesidades (sin oxitocina, sin vía, piel con piel inmediata, expulsión de placenta sin oxitocina, respeto por la postura deseada por la madre)… y la atención de las comadronas de Mollet fue también muy acertada.

Cuando pude, envié un whatsapp a Stefi y Andrea diciéndoles que Aran no pudo esperar (menuda paradoja) y decidió salir en Mollet. Sentimos que la ilusión que teníamos era compartida por ellas y la lástima de no haber podido disfrutar de toda la preparación que nos habían hecho. Sabemos que era preciosa. Sabemos que era genial. Desde nuestra habitación en el Hospital de Mollet, teníamos estas vistas de la Serralada Prelitoral que, curiosamente, estaban preciosamente pintadas en la habitación de la Casa de Partos. Fue como estar allí.

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Vistas desde la habitación del hospital

A las pocas horas del nacimiento de Aran fue precioso poder seguir con todo ese empoderamiento. Sobre nuestra vivencia de ser padres. Aleix y Marc pudieron hacer y compartir el “piel con piel” con Aran creando un precioso vínculo, compartiendo nuestras “ruedas de las emociones” para analizar lo que ha pasado, como nos sentimos, qué necesitamos, y qué solicitamos a los demás miembros de la familia en este acontecimiento que ha modificado el equilibrio de nuestro sistema familiar. Después de estos primeros días en que nos estamos adaptando a ser cinco en casa, podemos decir que está siendo una experiencia preciosa que no hubiera podido ser la misma sin el acompañamiento y empoderamiento que recibimos de la Casa de Partos.

Y con este escrito queremos agradecer especialmente la tarea de Sara, Andrea, Stefi, Roser,… de todo el equipo de la Casa de Partos del Hospital Sant Joan de Déu de Martorell. Sois un ejemplo a seguir. Sois innovación y profesionalidad. Sois respeto. Sois todo amor y vocación.

Os debemos una visita para presentaros a Aran y para deciros que siempre formaréis parte de este trocito tan importante de la vida de nuestra familia.

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Cuadro de Rosa Hernández Matalama (“pipilota”) de Aleix, Marc i Aran (5-8-2018).

 

6 replies on “Nuestra genial experiencia en la Casa de Partos de Martorell”

Hola Imma! Ahora leemos tu comentario. Me alegro mucho. Lo vivimos con mucha emoción y agradecimiento. Esperamos que sea un ejemplo el trabajo de la Casa de Partos de Martorell. Un abrazo!

Hola Mariana! Puedes llamar al Hospital General de Martorell y preguntar por la Casa de Partos. Te pasan directamente con alguna de sus profesionales. No te arrepentirás!

Es q solo de leer me enamoré. Mi primer hija nació en agua y fue hermoso por muchas cosas además de que todo salió bien que es importante pero así como ustedes, no estaba lo suficientemente informada y no me hicieron el piel con piel, no me sentí apoyada en ningún momento por parte de la partera. Mi dolor y el no saber conectar con mi cuerpo me llevo a sentirme asustada y sólo pedir que acabará ya. En fin de las experiencias se aprende y aunque creo que ahora es muy pronto por lo que leí para llamar (estoy apenas de 2 meses) pero lo tengo claro que mi bebé nacerá en un lugar lleno de respeto y de apoyo y me gustó mucho lo que leí así q pinta bien 🙂
Gracias!

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