Los retos actuales de los docentes

Con el nuevo curso escolar que apenas se acaba de comenzar se acompañan toda una serie de retos para los docentes que muy bien nos pueden adentrar en el que será la educación del siglo XXI. Los últimos estudios en ciencias de la educación y más concretamente en las neurociencias nos están esclareciendo, cada vez más, como aprende el cerebro de los niños, pero también de los adolescentes y de los adultos. Los docentes tienen que repensar su tarea adoptando estas nuevas premisas que año tras año se van implementando con éxito.

Por otro lado el contexto variable e imprevisible a veinte años vista nos obligan a desarrollar aprendizajes y competencias para la sociedad de un futuro por esclarecer. Esta futura sociedad sabemos que tendrá que ser flexible, empática, cooperativa, ágil y entusiasta para que sea capaz de adaptarse y dar soluciones a este entorno cambiante y con retos que hoy nos sueño totalmente desconocidos.

Así, uno de estos grandes retos es continuar el empujón de los movimientos de renovación pedagógica que hace años que se van tejiendo y que cada vez cogen más empuje con diferentes iniciativas. Los y las docentes no pueden estar al margen de estos movimientos pero tampoco las instituciones educativas. Para conseguirlo hace falta que los docentes actúen con rigor y evaluando con firmeza cada paso hecho para continuar esta tarea iniciada. Así se podrá conseguir hacer buena difusión de las nuevas y buenas prácticas educativas sin sesgos y dudas de su validez por aquellos quien siempre pueden manifestar la natural resistencia al cambio.

 

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Fotograma película «Across the universe»

Estos movimientos centran los retos principales en la consolidación y la generalización de los “siete principios del aprendizaje” a todo el sistema educativo, pero también a toda la sociedad. Estos siete principios han sido estudiados y ratificados por gran cantidad de estudios científicos que prácticamente nadie ya pone en entredicho y estos son:

1.el centro del aprendizaje son los alumnos -no la instrucción-, que tienen que ser conscientes de su rol;
2. el aprendizaje es de naturaleza social, o sea, sobre todo cooperativo;
3. la motivación y las emociones son parte integral del aprendizaje;
4. el aprendizaje tiene que tener en cuenta las diferencias individuales que hay en cada uno de los niños, incluido el conocimiento previo;
5. el esfuerzo de los estudiantes es clave para el aprendizaje, evitando la sobrecarga, la monotonía, y el miedo;
6. la evaluación continua favorece el aprendizaje, y tiene como objetivo que los estudiantes se regulen autónomamente;
7. aprender es construir conexiones horizontales, superando la división entre disciplinas y a través de acciones globales enfocadas a las competencias para la vida.

Dumont, H.; Istance, D. y Benavides, F. (2010) TheNature of Learning. Using research tono inspiro practice (2010) pp.318-326. OECD.

Estos siete principios marcan el reto de cambio educativo ya iniciado y que ha venido para quedarse. Cada principio implica un cambio radical del sistema educativo: rol del docente y del alumnado, estructuras y organizaciones de centros educativos, horarios, políticas educativas, ectètera. Desde la educación infantil hasta la formación continuada a la vida adulta pasando por los estudios universitarios.

Y estos siete principios se tienen que acompañar del que supone ser docente en un contexto tan cambiando donde las nuevas tecnologías avanzan a un ritmo vertiginoso, la complicidad y acompañamiento de las familias es clave, y necesitamos políticas educativas decididas que potencien la disminución de las diferencias socioculturales y socioeconómicas en pro de una equidad más que necesaria en el presente pero más todavía en el futuro.

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