Si te pegan; ¡pega!

Los educadores a menudo escuchamos esta expresión en algunas familias como consejo de estrategia para resolver un conflicto con compañeros de clase, de extraescolares, en la calle,… Está bastante más extendido de los que nos puede parecer. Pero, ¿nos hemos parado a pensar qué es lo que significa esta pequeña expresión de cuatro palabras?

1. Le estamos enseñando que los conflictos se solucionan con violencia.

Cuando nos desesperamos porque vemos a nuestro hijo o hija sufrir y le invitamos a agredir a otra persona no le estamos enseñando a defenderse. Le estamos enseñando a atacar. También le estamos enseñando a que debe solucionar el conflicto con violencia.

¿Qué debemos enseñarle? Debemos enseñarle que puede solucionarlo ignorando a la persona que se manifiesta con él agresiva. Debemos enseñarle a anticipar la situación. Normalmente, cuando alguien agrede a alguien ha habido ya avisos y señales previas.

2. Le estamos enseñando que nadie le puede ayudar y debe resolverlo solo o sola.

Al decirle que debe pegar a quién le agrede le estamos diciendo que no debe pedir ayuda. Que debe resolverlo ahora mismo y sin nadie que le acompañe. Que no hay autoridad superior que vele por él o ella y que de no actuar violentamente no estará haciéndolo bien. Esto conlleva a que en el futuro adulto continuará solucionando los problemas y conflictos sin pedir ayuda a los demás. Aprenderá a desconfiar de los demás porque nadie le puede ayudar o acompañar en la solución del conflicto.

¿Qué debemos enseñarle? Debemos enseñarle a que puede confiar en los demás (amigos iguales o adultos) y que debe pedir ayuda para afrontar esta situación.

3. Le estamos enseñando que los conflictos se deben solucionar YA.

Al pedirle una solución inmediata aprenderá a que los conflictos se tienen que solucionar en el momento y que su solución no puede esperar. En una sociedad cada vez más inmediata las actuaciones rápidas y poco reflexivas son lo menos aconsejado. Es mejor aprender a ser paciente, a esperar, a no precipitarse, y actuar con firmeza pero de manera adecuada y no de manera desadaptada.

¿Qué le debemos enseñar? Debemos enseñarle a que los conflictos que explotan en violencia por parte de una persona pueden necesitar de tiempo para que las emociones puedas reposar, reflexionarse y analizarse. Existen muchos casos en que la persona agresiva que agrede se arrepiente la misma tarde y al día siguiente acude con un «perdón». Si lo queremos solucionar con una devolución agresiva inmediata no sólo no estamos solucionando nada: lo estamos agravando.

4. Le estamos enseñando a no evolucionar moralmente y quedarse en la etapa del «Ojo por ojo, diente por diente».

Si cuando le han pegado no le ha gustado,… ¿por qué le decimos que haga lo mismo? Lo más lógico es que a la otra persona tampoco le guste y nos quiera agreder también, ¿no? Vaya, ésto suena a lo que pasa en la mayoría de escalada de conflictos en el mundo. Pues sí, éstas personas están en la primera escala del desarrollo moral: la etapa preconvencional. El «ojo por ojo, diente por diente» o el «si te pegan; pega» se sitúa en este primer estadio (definido por Kohlberg). Así, con este consejo estamos bajando a las sociedades tribales.

¿Qué debemos enseñarle? Debemos enseñarle a estar en la segunda fase del desarrollo moral. La etapa convencional, en que las normas están para cumplirse y tienen una explicación. Una etapa en que existe la presencia de empatía y de ponerse en el lugar del otro y saber anticipar las reacciones a nuestras acciones.

En resumen, si le pegan tenemos opciones para decirle:

  1. Ignora a la persona que te ha agredido o manifiéstale que te ha hecho daño y que no dejarás que lo haga.
  2. Que pida ayuda a la autoridad en ese momento (padre, madre, familiar, maestra o maestro,…) para que medie o para que juzgue.
  3. A que tenga paciencia en que se resuelva y que se calmen los ánimos para poder reflexionar.
  4. A que no podemos hacer a los demás lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros. Ya que es la base para un mundo mejor y para que la otra persona aprenda que no ha hecho bien.

 

 

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